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Press-Release



• En conferencia de la Fundación Vive

• “Estaba seguro que le ganaría al tren...”

Josafat dejó huella en Las Vegas

El Mundo Newspaper

Publicado el 09-04-2010

 

El joven Josafat González, bien plantado con sus prótesis
de metal, habló ante el público en el hotel Palace Station de
LV sobre cómo perdió sus piernas en un accidente por querer
ganarle al tren, cómo se recuperó, lleva una vida normal y
ahora ayuda a otros. (Foto Valdemar GONZÁLEZ).

 

Por Valdemar GONZÁLEZ

Yo estaba seguro que le iba a ganar al tren, pero me equivoqué, soy el único responsable y así es la vida. Uno mismo es responsable de las cosas -buenas y malas- que hacemos, afirmó Josafat González Armendariz al platicar con detalles la tragedia de haber perdido sus dos piernas en un accidente que lo llevó al borde de la muerte o a una vida de minusválido en silla de ruedas, pero que hoy puede caminar y valerse por si mismo.

Apoyado con video y fotografías Josafat dió una conferencia al público hispano reunido en el hotel Palace Station, el pasado viernes 27 de agosto. Ofreció algunos detalles de su accidente, de su recuperación, de su vida cotidiana y luego de lo que poco a poco lo ha ido convirtiendo en un motivador. Ahora dedica tiempo a ayudar a otras personas, además de llevar su vida personal normal, con su trabajo, su novia, sus amigos, y recientemente su independencia al salirse de la casa familiar porque “ya estoy grandecito para tener mi propio departamento”, dijo.

En aquel tiempo del accidente, luego de haber concluido estudios en España Josafat tenía 23 años de edad y viajaba en tren con algunos amigos para conocer otros países de Europa. En un poblado cerca de Pisa, Italia, durante una parada Josafat bajó a comprar sodas cuando de repente el tren comenzó a rodar; siguió comprando porque pensó que tenía tiempo para correr y alcanzarlo. Corrió y al intentar subirse algo le salió mal y sobrevino el accidente. “Quedé en un charco de sangre, me estaba desangrando cuando me rescataron”.

Siempre tener metas y luchar por ellas

Desde su cama de hospital Josafat ya pensaba en caminar. Los médicos que le informaron de su condición no le tomaron en serio cuando él les dijo que de todos modos él buscaría la manera de volver a caminar; no le creyeron sus palabras y más bien pensaron que el joven no comprendía la seriedad de su condición. “Creo que pensaron que yo estaba drogado cuando les dije que volvería a caminar”.

Josafat remarcó sus palabras sobre su determinación desde sus días en la cama de hospital, para decirle a la gente que lo escuchaba en el Palace Station que siempre hay que ponernos metas. “Debemos mirar alto, lejos, y depende de nosotros mismos para lograr esas metas.

“Pero hay que creer en lo que queremos lograr, estar dispuestos a trabajar por ello. En esta vida todo tiene solución, menos la muerte. Le doy gracias a los médicos que me salvaron”.

“Me siento una persona muy afortunada. No tengo piernas pero puedo caminar. No vine a decirles que soy especial porque puedo caminar con prótesis. Soy muy similar a ustedes, igual que hay mucha gente que no tiene piernas y no camina porque no quiere”, siguió hablando el joven de Monterrey, Nuevo León.

“Como en todas las cosas, hay gente que no quiere salir de su zona de confort. Nada es imposible; a mi alguien me dijo que nunca iba a caminar, ahora puedo decirle que para él es imposible pero para mi es asunto de la vida diaria”.

Josafat no solo enfrentó con valor su tragedia sino que la convirtió en una plataforma de empuje y motivación personal con la que ha ayudado a salir adelante a otras personas. Continúa con su vida normal pero ahora comparte sus pensamientos y su filosofía de la vida para contribuir a que la gente mejore. Ese fue el motivo de venir a Las Vegas, hablar directo para la gente y motivarla a mejorar sus vidas o resolver sus problemas.

Josafat compartió el escenario, en el hotel Palace Station, con Raúl Alejandro, el director de Fundación Vive, quien abrió el evento con la charla titulada “Una vida con propósito”.

Al mal tiempo buena cara

El buen humor de Josafat le puso azúcar a la crónica amarga de su tragedia que pronto la revirtió y se convirtió en un modo de vida para él. A lo largo de aproximadamente hora y media que duró su discurso el joven tuvo expresiones chuscas, anécdotas graciosas y hasta los acontecimientos trágicos, como el que narró cuando se emborrachó con sus amigos en un bar y cuando fue al baño se resbaló. Sus amigos y amigas salieron del lugar, cargaron a Josafat y sus piernas cromadas por otro lado, lo metieron al coche y como el conductor también iba ebrio pues chocaron. Nuevamente Josafat terminó en el hospital con lesiones serias en una de sus piernas, pero igual salió nuevamente a la vida diaria.

No todo lo que nos pasa es tan malo si lo vemos para aprender, porque los golpes de la vida nos hacen valorar y corregir, dijo. Así como me ven lo que yo hago ahora causa inspiración y he logrado ayudar a otras personas. Llevo unos cuatro años y medio dando conferencias como estas y me siento bien de llevar esperanza a quien no la tiene.

Aprender a correr

Después de caminar aprendí a correr. Pero empecé por pensar que lo quería hacer. Hace un tiempo, cuando les dije a mis padres que quería correr un maratón se preocuparon. La gente me pedía que no lo intentara, pero yo pensé que sí lo podía hacer y era la mejor manera de llamar la atención para recibir ayuda y conseguir mis piernas especiales para correr.

Lo hice y claro, llegué en último lugar y muy tarde comparado con los demás. Pero llegué a la meta y como yo era el único en mi categoría pues gané el primer lugar. (Risas y aplausos de la gente). Fueron cinco kilómetros recorridos donde el joven llevaba atrás de sí una ambulancia y acompañado de gente que lo quiere.

Para mostrar la alegría que al principio le significó recibir sus prótesis de piernas metálicas, Josafat la describió así “La primera vez que oriné parado hice fiesta”.

Su rehabilitación llevó tiempo y muchos sacrificios pero tuvo la ayuda de su familia y sus amistades. Al no encontrar la ayuda necesaria en México Josafat se orientó a los Estados Unidos, con un joven llamado Cameron que también por accidente había perdido sus dos piernas y un brazo. Él me ayudó mucho dijo Josafat.

Mis primeras piernas fueron chiquitas, parecía enanito, contó, y un video mostró al joven dando sus primeros pasos. “No me importó la vergüenza, lo importante fue que empecé a caminar”.

Luego de hablar ofreció contestar preguntas, una de ellas fue ¿cómo te va con las mujeres? “Bien, fíjate aquí traigo mi collar con el que me acuerdo que debo portarme bien (en referencia a su novia que lo espera en Monterrey).

En estos últimos años me han pasado buenas cosas y se lo agradezco mucho a Dios, a mi familia y mis amigos, dijo Josafat casi para terminar, porque también habló de la fundación que empezó para dar consistencia y seguimiento a la ayuda que brinda. Ha participado en diversas campañas y lo mismo ha ayudado a personas en lo individual y ha ido a hablar a ex militares lisiados en hospitales de Estados Unidos y Colombia.

Pasos y huellas

Ya aprendí a correr y me doy cuenta que tengo la bendición de Dios para dar esperanza a gente que sufre por cosas como las que yo he pasado, dijo el joven quien mostró autenticidad de persona común y corriente pero con temple de gobernante.

Josafat, ahora de 28 años, regresó al lugar de su accidente, se tomó una foto, saludó a los médicos y está seguro de querer seguir apoyando a la gente. Por eso creó la Fundación “Pasos que dejan huella”, con la que gestiona ayuda, recibe donaciones y ayud.

Nadie llega al éxito quejándose por lo que no tiene, sino más bien por lo que sí tiene, por ponerse metas, trabajar duro, con esperanza y pensar que sí puede lograrlo, concluyó.

Para contactar con el joven Josafat: josafat.com.mx josafatgonzalez@gmail.com