• Omar Paulucci y Silvio Arlettaz
Superaron adversidades y
concluyeron viaje en moto por América
• Colombia el país que más gustó • Los riesgos, el disfrute y el regreso

Publicado el 03-06-2010
Omar Paulucci (izq.) y Silvio Arlettaz en el último cruce aduanal de su viaje a Argentina.
Por Marco GONZÁLEZ
Tres meses en el camino les tomó al dueto de aventureros de Las Vegas recorrer América en un viaje de descubrimientos de primera instancia.
Los argentinos Omar Paulucci y Silvio Arlettaz recorrieron quince países en motocicleta rumbo a su tierra natal a donde arribaron a finales de diciembre del año pasado y enfatizaron la belleza que en él encontraron, así como las peripecias, las fortunas, los imprevistos y sus descubrimientos continentales.
Desde la última vez que tuvimos contacto con ellos en su travesía cuando desembarcaron en Colombia, Omar y Silvio transitaron por Sudamérica donde sintieron el calor de la gente. Y si de otorgar premios se tratara, Omar y Silvio tienen claras sus selecciones.
Aunque los viajeros reconocieron que México se les hizo el país mas bonito, con mucha belleza natural y arquitectónica, el país que más disfrutaron y en el que alargaron su estancia para conocer fue Colombia.
Colombia es un país muy lindo, señaló Omar en entrevista a su regreso a Las Vegas. En general es el que más nos gustó. El país es muy bonito. No tuvimos problemas y la gente es muy amigable.
A veces le pedía direcciones a la gente y se subían contigo en la moto para llevarte y cuando llegabas ya ellos se regresaban, añadió.
Debido al conflicto entre naciones durante ese tiempo, los motociclistas no pudieron cruzar de Colombia a Venezuela y siguieron su camino por Ecuador en donde descubrieron dos mitades del mundo.
Hay dos puntos, uno falso para los turistas y el verdadero está como a 25 kilómetros de ahí, señaló Omar. En ese lugar hay un día al año en que el sol está justo encima.
Sin embargo, en Cuenca, Ecuador tuvieron que resolver un pequeño contrapié cuando la motocicleta de Silvio, una KTM 525, se desvieló. Aunque cuenta Omar que fue una fortuna donde les sucedió ya que justo ahí estaba el único distribuidor de la marca de la moto y les fue relativamente sencillo conseguir las partes.
Hubiera ocurrido en cualquier otro lugar, tendríamos que haber dejado la moto, indicó.
Gracias a un taller en el área que les prestó herramientas y les permitió trabajar en la moto la pudieron arreglar y seguir el viaje. Durante las dos semanas tuvieron oportunidad de visitar las áreas aledañas como la selva donde filmaron la película de Depredador (Predator).
De ahí siguieron a Perú, el país más peligroso del viaje, según dijo Omar, ya que constantemente se caían de la moto y tenían que hacer malabarismos para evitar a los camiones y demás conductores en las calles.
Los caminos son angostos de ida y venida, dijo. Ahora imagínate a un autobús rebasando a otro a pesar de que te ven venir en contramano y no les importa entonces solo te queda tirarte a un lado.
En su trayecto de Lima a Cuzco y por querer ahorrar tiempo se perdieron tres días quedando a la intemperie. Omar cuenta que a pesar de que les recomendaron tomar lo que parecía el camino más largo en el mapa, ellos decidieron tomar el antiguo. Lo que no sabían era que sería una serie de curvas en un camino angosto entre las montañas.
Estuvimos tres días perdidos, sin casa de campaña ni nada, aseveró. Y no podíamos regresar porque no nos rendiría la gasolina, aunque aguantamos y finalmente llegamos a Cuzco. La verdad que Machu Picchu es espectacular.
Más adelante en el viaje, intentaron entrar a Bolivia pero no pudieron ya que los agentes aduanales quisieron cobrar una suma exagerada y decidieron regresar a Perú para continuar por Chile, donde según cuentan se sintieron muy bien recibidos.
De hecho, una de las dificultades del viaje fueron las aduanas. Según cuenta Omar, constantemente habrían sido víctimas de extorsiones si no supieran de menos hablar español. Y cada paso tenían que estar muy al pendiente de las motos y el equipaje durante los trámites.
A pesar de las diferencias entre Chile y Argentina, Omar dijo que los trataron muy bien. No tuvieron ningún percance y lograron disfrutar de la capital chilena, Santiago.
Una vez que cruzaron a Argentina por el paso Jama, en Rosario, Omar y Silvio se separaron para cada quien dirigirse a sus destinos finales, Córdoba y Colón, respectivamente.
Omar estuvo tan solo un par de semanas en su ciudad natal, donde visitó a sus padres, y a principios del 2010 regresó a Las Vegas en avión. Por su parte Silvio todavía permanece en Colón con su familia.
Para Omar el viaje fue una parte importante de su proyecto final: cruzar de punta a punta el continente americano en motocicleta. Anteriormente había viajado de Córdoba a Tierra del Fuego y dijo que ahora solo le falta de Las Vegas a Alaska, lo cual ya planea.
Omar concluyó que a pesar de sus dificultades y “lo que tuvimos que aprender en el camino, creo que es una experiencia única. Se ve el mundo desde una perspectiva diferente e inolvidable.
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