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• Literatura local
Ana Silvia cruzó la frontera
• Más de 200 páginas de un tirón

Publicado el 03-06-2010
Tras la aparición de su primera novela, asegura que tiene dos libros en preparación.
Por Roberto PELÁEZ
Ana María nunca fue a la escuela, su única arma a la hora de las grandes decisiones, fue su fe en Dios. A esta coraza, grande como ninguna, echó manos allá en México, a fines de los 70s, para cruzar la frontera junto a cinco pequeños hijos.
Tres décadas después su Ana Silvia irrumpe en el mundo de la literatura local hispana con su novela “La madre que cruzó la frontera con el permiso de Dios”.
Sin experiencia anterior, pues ésta es su ópera prima, Ana Silvia García Contreras consigue atrapar al lector desde el principio. Todos quieren saber qué va a pasar con Lalo, Daniel, Mónica, Diana y Carlitos, optan por acompañarlos en cada una de sus peripecias, compartir sus vivencias, deseosos de que todo vaya bien.
La escritora se sumerge también en la obra, ella es Diana, la pequeña que lo pregunta todo, inquieta ciento por ciento. Es una novela de desarraigo, de separación, pero no de ruptura con los sentimientos. Cualquier semejanza con quienes llegan de otros países no es pura coincidencia.
Comencé a escribir en el 2002, comenta Ana Silvia, sin embargo, pasado el tiempo, sólo había dejado atrás medio centenar de hojas. Me fui a México con mi libretas de notas, y allí, en una semana, redacté cerca de 200 cuartillas.
Con una tirada de mil ejemplares, crítica y lectores se dan la mano para proferir comentarios elogiosos de la obra. Despierta recuerdos que dormían el sueño eterno dentro de mi, dice María Court. No pude evitar las lágrimas, asegura Carolina. Ambas vivieron experiencias muy parecidas a La madre...
Ana Silvia es una lectora empedernida, pese a trabajar un promedio de 11 horas diarias, se las ingenia para literalmente “devorar” cuánto libro cae en sus manos, sin distinción de géneros y temas. Sabíamos que un día mamá se aparecería con algo así, coincidieron Juan Carlos y Julián (de 19 y 18 años, respectivamente), escribió poemas, cuentos, solo para consumo nuestro, pero ahora ya se embulló. ¡Es lo que anhelamos por mucho tiempo!
Residente en Las Vegas desde 1993, reconoce que novelas románticas, históricas, dramas, pasan ante sus ojos. No es extraño que en una semana termine de leer un libro o dos, afirma. Ahora mismo tengo dos novelas en preparación, todavía exigen trabajo de conjunto con los editores, pero están ahí.
Convencida de las enseñanzas de su madre, la escritora opina que uno debe salir en busca de sus sueños, luchar por lo que quiere, si te dan un portazo -explica- se debe tocar en otra puerta, pero no desistir. Ése, entre otros, es el mensaje de La madre que cruzó la frontera con el permiso de Dios, que dicho sea de paso, más que una invitación a la lectura, es una lección de fe.
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