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Científicos vinculan a pozos sismo en Lorca

MADRID (AP) — La perforación de pozos cada vez más profundos que efectuaron durante décadas agricultores para el riego de cultivos quizá contribuyó al sismo de 2011 en el que murieron varias personas en el sur de España, de acuerdo con un nuevo estudio difundido el domingo.

Las conclusiones planteadas en el documento podrían sumarse a las preocupaciones en torno a las secuelas que podrían acarrear las nuevas tecnologías para la extracción o aprovechamiento de recursos energéticos y la eliminación de residuos en el subsuelo.

Nueve personas perdieron la vida y casi 300 resultaron heridas debido al temblor de magnitud relativamente baja — 5,1— que azotó el 11 de mayo de 2011 la localidad de Lorca.

El movimiento telúrico fue el de peores consecuencias en más de 50 años en el país y causó daños por millones de euros en una región que ya resentía la fragilidad económica.

Mediante imágenes de satélite, científicos de Canadá, Italia y España determinaron que el temblor fracturó una falla que corre cerca de una cuenca debilitada tras 50 años de extracción de agua subterránea en la región.

Durante este periodo, la capa freática bajó 250 metros (274 yardas) a medida que los agricultores hacían pozos más profundos para la producción de frutas, verduras y carne que se exporta de Lorca al resto de Europa.

En otras palabras, la actividad agropecuaria —sector que apuntaló la economía local en el sur de España— quizá erosionó por abajo el terreno sobre el que está erigida Lorca.

Los investigadores advirtieron que incluso sin las tensiones en el terreno a causa de la extracción de agua, el sismo podría haber ocurrido en algún otro momento.

Sin embargo, la tensión adicional por la extracción de vastos volúmenes de agua de un acuífero cercano pudo ser suficiente para disparar un sismo en un lugar y tiempo determinados, dijo el investigador jefe Pablo J. González, de la Universidad de Ontario Occidental, Canadá.

Miguel de las Doblas Lavigne, geólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales de España y quien ha trabajado en la misma teoría, pero que no participó en el estudio, señaló que era muy posible que sucediera el temblor en Lorca.

"La extracción de agua ha estado ocurriendo durante años en las regiones mediterráneas, todas muy famosas por su agricultura e invernaderos de plástico. Se están chupando toda el agua de los acuíferos, los están secando", dijo a The Associated Press en entrevista telefónica.

Desde Lorca hasta la capital regional de Murcia se encontrarán niveles de agua muy agotados, agregó.

De las Doblas dijo que "no era coincidencia que todas las réplicas del sismo se ubicaron en una posición exacta de agotamiento máximo (del agua)".

"La causa está claramente relacionada con la agricultura, es como una esponja que drena el agua; por el peso de las rocas el terreno se hunde y cualquier pequeña variación cerca de una falla muy activa como la de Alhama de Murcia podría ser la gota que colme el vaso y que es lo que sucedió", apuntó.

Afirmó que la extracción excesiva de agua era una práctica ordinaria en España.

"Cualquiera hace su propio pozo, sin interesarse por nada más", señaló. "Creo que en Lorca se encontrará que alrededor del 80% de los pozos son ilegales", agregó.

El jefe de Medio Ambiente del ayuntamiento de Lorca, Melchor Morales, dijo que el problema se remonta a la década de 1960, cuando la región optó por intensificar su producción agropecuaria y cuando el agua del subsuelo se consideraba propiedad privada. En 1986, una ley restringió el volumen de agua que podía extraerse de un pozo, dijo.

No todos están de acuerdo con la conclusión del estudio, que fue difundido el domingo en la publicación digital Nature Geoscience.

"Ha habido sismos de intensidad similar y daños similares en los siglos XVII, XVIII y XIX cuando no había extracción excesiva de agua", señaló José Martínez Diez, profesor de geodinámica en la Universidad Complutense de Madrid y que también difundió un documento sobre el sismo.

Sin embargo, no es la primera vez que un temblor es atribuido a actividades humanas, en tanto que los científicos señalan que el ocurrido en Lorca señala la necesidad de investigar más de cerca las causas de estos movimientos telúricos y la manera de prevenirlos.

Los temblores de mayor potencia atribuidos al hombre están asociados con la construcción de presas enormes que contienen grandes cantidades de agua y ejercen una fuerte presión en los terrenos rocosos aledaños.

El temblor de Kynanagar ocurrido en 1967 en India, en el que murieron más de 150 personas, es uno de estos casos, dijo marco Bohnhoff, geólogo del Centro Alemán de Investigación para las Geociencias en Potsdam y quien no participó en el estudio de Lorca.

Bonhoff dijo que temblores más pequeños causados por el hombre también pueden ocurrir cuando un líquido es bombeado al interior de la tierra.

Un proyecto precursor para la generación de energía geotérmica en la ciudad suiza de Basilea fue abandonado en 2009 luego que causara una serie de sismos. No hubo heridos pero los movimientos telúricos causados por la inyección de agua fría en las rocas calientes para la producción de vapor provocaron daños a edificios por millones de francos suizos (dólares).

A principios de año, el Consejo Nacional de Investigación en Estados Unidos concluyó en un informe que la controvertida práctica de la fracturación hidráulica (fracking) para la extracción de gas natural no era fuente considerable de sismos causados por el hombre.

Sin embargo, se ha relacionado con otros pequeños sismos la práctica de inyectar grandes cantidades de aguas residuales para el proceso de "fracking" u otras actividades de perforación en pozos de almacenamiento de gran profundidad.

En un editorial que acompañó al estudio de Lorca, el geólogo Jean-Philippe Avouac, del Instituto de Tecnología de California, dijo que no quedaba claro si las actividades humanas simplemente adelantan los sismos que habrían ocurrido en una fecha posterior.

Destacó que la fuerza del sismo en Lorca al parecer fue mayor que la tensión causada por la extracción del agua subterránea.

"Por lo tanto, el movimiento telúrico pudo no deberse totalmente a la extracción de agua", escribió Avouac. "En su lugar, (la tensión) pudo haberse acumulado durante varios siglos", agregó.

Sin embargo, el bombeo del agua pudo haber afectado la tensión que se liberó, en tanto que procesos similares como la facturación hidráulica o la inyección de dióxido de carbono en el subsuelo —una idea propuesta para reducir los gases de efecto invernadero— podrían en teoría tener las mismas consecuencias, apuntó.

Una vez que todo el proceso es comprendido cabalmente, "podríamos soñar un día con tener la capacidad de corregir las fallas naturales mediante geoingeniería", indicó Avouac.

 
 
 

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